Una opción de vida compartida

Por:  William Hincapié Flórez

 

Entre el bosque espeso, la  niebla y la lejana montaña. En medio de un paisaje agreste enclavado  en medio de la cordillera occidental,  se encuentra un pequeño pueblo perteneciente al cabildo indígena Emberá Chamí.  Su nombre, Guática, Risaralda.

A  92 Kilómetros de la capital risaraldense, hace  ocho años llegó al Colegio Agropecuario Santa Ana, el nombre de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, y con ella toda su filosofía.  Allí un grupo de estudiantes de los grados décimo y undécimo  reciben el beneficio de una formación  que tiene como espíritu  “Que nadie se quede sin Servir”, frase que hace vida en cada uno de los miembros de nuestra comunidad.  Gracias a la regional de Bello, en el departamento de Antioquia, y el Ceres de Chinchiná, Caldas, hoy podemos decir que la filosofía Uniminuto se enclava en todo el territorio nacional y en todos los estratos sociales.

Desde mi condición de docente de la institución, con conciencia clara de mi identidad con la Corporación Minuto de Dios, por mi formación recibida e impartida desde la Cátedra Minuto de Dios, expreso a todos y cada uno de los que han tenido de la fortuna de ser multiplicadores del la filosofía Minuto de Dios,  que vale la pena enriquecer nuestro espíritu con toda la esencia de su ser, que es valioso aprovechar los talentos recibidos de Dios para dar a conocer todo aquéllo que necesita nuestra familia y nuestra sociedad para crecer en un mundo donde nosotros podemos hacer la diferencia.

Si nuestras comunidades indígenas, negras, mestizas y todo el pueblo colombiano pudiéramos recibir parte de la herencia de nuestro fundador, seguro de que este país sería distinto.  Es hora de hacer que nuestro ideal crezca y se multiplique. A ti que estas ahí leyendo esta columna de opinión, te digo: “La mies es mucha, los obreros pocos”. Anímate a ayudar a la construcción de la nueva sociedad con espíritu Uniminuto.

Que así como en las tierras risaraldenses, caldenses, quindianas, cundinamarquesas y   todo el Eje Cafetero , la semilla, sembrada por muchos de nosotros ya está dando sus frutos. Ustedes desde sus labores académicas vayan también sembrando otras semillas, que en un futuro no muy lejano  otros puedan recoger  los frutos de una cosecha abundante. Tratemos de ser partícipes en toda actividad social, de brindar ayuda al prójimo y tenga por seguro que sin aviso alguno-en lo más profundo de su corazón-, una satisfacción enorme aparecerá y, tranquilo , aquello es el don de servir, el don de tener a Dios en su corazón.

Recuerde que la vida es una sola, y ¿si no estamos para servir y ayudar al prójimo, a qué vinimos?. Un texto no me es suficiente para explicar lo que siento al momento de ver un niño, adolescente, joven o incluso un adulto lleno de valores y conocimiento, aquello lo necesita nuestro país, que cada día va creciendo más. Anhelo de todo corazón que así mismo crezca la bondad en todos nosotros, que las sonrisas y agradecimiento por ayudar, sea el regalo más grande.  ¡Rescatemos la bondad en la humanidad!

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