Los estudiantes desconocen la oportunidad que brindan los semilleros

La Universidad Minuto de Dios busca fomentar el espíritu investigativo.

El alumnado aún es ajeno a la figura de los semilleros investigativos, a las oportunidades que brindan y los incentivos que ofrecen ser parte de ellos. En Uniminuto, se han venido incrementando por el compromiso, el liderazgo y el interés que han mostrado los docentes en el momento de exponer los proyectos de investigación que se quieren llevar a cabo. Para muchos, la labor indagativa no es tan fácil de definir, ya que la falta de comprensión frente al procedimiento no es divulgada.

Los educandos no son conocedores de qué es el arte de investigar y qué es ser parte de un semillero, pues exige mucha dedicación y tiempo para su desarrollo. A pesar del comprometimiento de los líderes de investigación en la universidad, que han formado los semilleros, pocos estudiantes son vinculados a los proyectos de investigación, porque la mayor parte sólo encuentra el espíritu inquisitivo y explorador en materias que dan las bases, y ellas no se profundizan en la labor de campo.

Los discentes que se hacen partícipes, algunos obligados y otros por voluntad propia, al conocer del proceso, se contagian de interés por ir más allá, pasan a idealizar el proyecto que les permitirá obtener y generar conocimientos. Desde que la universidad empezó a tener como política institucional la creación de un semillero por cada programa, los docentes se vieron instados a involucrar a los formandos en procesos, teniendo en cuenta que para que un semillero sea aceptado debe estar conformado mínimo por dos docentes líderes y cinco estudiantes.

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Luz Dary Espitia, coordinadora de Investigación, declara al respecto que “de donde sale la propuesta de un semillero es de los procesos educativos en la universidad, porque no solamente se interesan en transmitir conocimiento sino también en generarlo. Básicamente, es una estrategia formativa orientada al interés de indagar y sobre todo por contextualizar el conocimiento en su entorno. Ser participante de un semillero consiste en tratar de entender su disciplina. En Uniminuto-Regional Girardot, los semilleros son muy recientes; inicialmente, la investigación llegó en 2009 y eran conformados sólo por docentes. Después se empezaron a crear semilleros para hacer partícipes a los estudiantes” (sic).

El alma máter cuenta con siete semilleros de investigación: Comunicación Social y Periodismo, Tecnología en Informática, Ingeniería Civil, Administración de Empresas y tres de Trabajo Social. Los beneficios que ofrecen al estudiantado que demuestra un espíritu investigativo y realiza el trabajo dentro de las pautas que les da el líder, consisten en que el proyecto se valida como opción de grado y así pueden terminar con suficiencia su programa académico. Además, la investigación cuenta con el apoyo de programas como el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), que apoya la investigación y da oportunidades de obtener becas, bien sea para un diplomado o una maestría.

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“Hay formación interesante dentro de la universidad, por grupos de docentes que desarrollan sus iniciativas de investigación en semilleros y buscan estudiantes que quieran aprender a investigar las metodologías, su enfoque profundo, los alcances y resolver un poco las diferentes problemáticas que existen en la región. Estamos trabajando a partir de las líneas e interfaces que tienen en la sede Cundinamarca; es una guía para que los proyectos que se desarrollen en la universidad tengan una coincidencia con la misión tanto de nuestra sede Cundinamarca como con la universidad a nivel nacional” (sic), agrega el docente Orlando Sochimilca, del Área de Investigación Ciudad.

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Uno de los semilleros actualmente más estructurados y antiguos es la Asociación Para la Promoción Integral de Comunidades Rurales (ASOPRICOR) el cual trabaja con las comunidades del Alto Magdalena y del Tequendama, cuyo proyecto consiste en validar todos los saberes ancestrales del campesino, por medio de la malla curriculardel programa llamado Técnico Profesional en Desarrollo Económico, Social y Comunitario, que es promovido por docentes líderes y labriegos, y que busca ser aprobado por el Ministerio de Educación (MEN). Las iniciativas que están en proceso quieren aportar al técnico profesional dejando un producto que contribuya a las comunidades campesinas.

Apoyo con que cuentan los semilleros

También existe un factor económico contemplado para que puedan obtener ayuda financiera y poder realizar sus propuestas. Francisco de la Roche, coordinador Administrativo y Financiero de la Regional Girardot, comentó acerca del proceso que deben tener los semilleros para poder obtener recursos en metálico: “El presupuesto se planea cada año. Cada coordinador debe presentar sus necesidades para poder plasmarlas en la solicitud de presupuesto y, luego, se presenta ante la Dirección Administrativa y Financiera de la Rectoría y a su vez pasa a Planeación, ellos analizan que todo lo que soliciten esté debidamente justificado” (sic).

Opinión del estudiantado sobre los semilleros

Alejandra Mahecha, estudiante de Trabajo Social, perteneciente ASOPRICOR y vinculada de forma voluntaria hace un año, opinó que “ha sido una experiencia gratificante; me siento identificada por el espíritu investigativo que nos caracteriza a los trabajadores sociales. Uno adquiere mucho conocimiento, aporta un sinnúmero de beneficios a nivel personal y profesional” (sic). Al respecto, Carlos Vargas, estudiante de Ingeniería Civil, apunta que “sí he escuchado de ellos; pero, personalmente, creo que nome involucraría en uno, porque no le veo cierto aporte en mi carrera profesional” (sic).

Magnolia Rivera, docente de Trabajo Socialy líder del semillero ASOPRICOR, advierte acerca de los beneficios que ofrece y que tras un año y medio de trabajar allí representa “un observatorio de innovación social y de organizaciones sociales. Y hace trabajo de campo con comunidades rurales. Los estudiantes inicialmente llegaron por los docentes de Comunicación, que dictaban asignaturas de investigación; algunos educandos se quedaron por voluntad propia y tienen actualmente un rol de co-investigadores, se manejan múltiples proyectos que permiten ver el ánimo investigativo. También cuenta con estudiantes de práctica profesional” (sic).

A pesar de la diversificada información que maneja la Uniminuto sobre los semilleros de investigación, bastantes aprendices no están al tanto de qué es ser parte de uno y de las oportunidades e incentivos que pueden obtener por querer realizar un proyecto o estar dentro de uno. Aunque sigue en constante desarrollo la iniciativa para involucrar a los estudiantes por parte de los docentes y la Coordinación de Investigación, del 100% de los estudiantes tan sólo un 20% hace parte de un semillero.

Desde que existe la política institucional de realizar un semillero por programa académico, algunos educadores buscan explotar al máximo, tanto su vocación investigativa como el del formando y así generar nuevos conocimientos que lleguen a ser importantes para la vida profesional y personal. Los beneficios no deben ser lo más significativo, pues la experiencia que se adquiere al formar parte de tal iniciativa permite estar en contacto con la comunidad, la ciencia y el saber que, para cualquier centro de estudios, siempre resulta indispensable.

Por: Aura Galeano – Carolina Durán 

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