La cortina de humo de las festividades

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La “Ciudad de las Acacias, reconocida por ser una de las poblaciones en desarrollo turístico más importantes del centro del país, realiza uno de los eventos esperados de Colombia, el Reinado Nacional del Turismo, que cumplió su cuadragésima quinta versión, celebrada durante las fiestas patronales de Girardot, en el parque Bolívar y Coliseo de Ferias, con gran influencia de visitantes de diferentes regiones en busca de disfrutar y conocer la diversidad local.

“El Reinado Nacional y el Festival Turístico son patrimonio de la ciudad, es aquel patrimonio material intangible que nosotros tenemos porque lo podemos gozar y vivir desde una tradición. Es el único reinado nacional que está por ley,la Ley 300 de 1996, General del Turismo en su artículo 110, establece que Girardot será la sede oficial del Reinado Nacional del Turismo y ninguna otra ciudad en Colombia” (sic),  así lo afirmó el asistente de Coordinación de Turismo, Fabián Leonardo Santos.

 A diferencia de los años anteriores, se establecieron unos cambios de organización en el lugar del evento, como lo señala Fabián Santos: “hubo algunos palcos para los patrocinadores oficiales; de resto, fue general (la acomodación) para la mayoría de las personas” (sic). Respecto de los palcos, se cuestiona el encerramiento a que sometieron a los girardoteños que pudimos observar en el parque principal. Fue comprensible la diferenciación entre los patrocinadores y el público, pero es ¿realmente aceptable la exclusión de los ciudadanos rasos y trabajadores informales en una ceremonia que es patrimonio histórico de su ciudad?.

Para los que no saben el por qué del encerramiento del parque, Santos afirmó fuera de grabación, que es una estrategia para no permitir el ingreso de estos trabajadores ambulantes, porque no pagaban impuestos, mientras que otros sí lo harán: ¿acaso este tipo de eventos no se hacen para brindar ayuda y promover desarrollo de toda la población? Como dirían nuestras abuelas, coloquialmente, “no nos metan los dedos a la boca”. Bien sabemos que en este certamen que es llevado a cabo anualmente, se invierte gran cantidad de dinero que no se ve reflejado en ningún desarrollo.

Se cumplen 46 años desde que se celebra este reinado en Girardot, algunas veredas llevan 30 años sin alcantarillado, sin arreglo de vías, y ni hablemos de la plaza que se encuentra en estado de abandono. Es apenas comprensible por qué en ninguna de las oficinas de Turismo nos quisieron dar información sobre cuál fue el presupuesto invertido. Fuentes externas dijeron que aproximadamente en tal cerramiento se invirtieron 300 millones, una “bobadita”. Ello restringe las oportunidades, como señaló un vendedor ambulante que pidió la reserva de su identidad, “eso nos perjudica a nosotros, debido a que van a venir muchos turistas. El alcalde debe tener en cuenta que  la gente de pueblo que lo subió también necesita comer” (sic).

“Se debe tener en cuenta que es un espacio público, yo sé que predomina el dicho  de que  ‘por la plata baila el perro’; pero  disimulemos, aparentemos ser ecuánimes ¿no?”

Bien sabemos que gran parte de las personas que van a pagar un arriendo por casetas, necesitan tener ingentes ventas para solventar su inversión. Pero no se debe dejar de lado a las personas que no cuentan con ese dinero para poder alquilarlas. Además, se debe tener en cuenta de que es espacio público; se sabe que predomina el dicho de que “por la plata baila el perro”; pero disimulemos, aparentemos ser ecuánimes ¿no? Se debería generar un espacio, donde ellos puedan también laborar. Debe Planeación encargarse de diseñar tal organización que logre el beneficio de todos.

A final de cuentas, sabemos en qué acaban estas festividades: se incrementan los gastos, estallan riñas en distintas partes, los robos hacen su gran aparición, la exclusión se hace cada vez más evidente, se resalta la admiración por la Gobernación que  extrañamente se hará notar en esos días , hay más flujo de turistas que conlleva a obtener altas ganancias  y terminara como el libro de Álvaro Salom Becerra “Al pueblo nunca le toca”, siguen las mismas calles deterioradas, no hay ningún avance social en las veredas, la Plaza de mercado seguirá pudriéndose en la indiferencia; pero, eso sí, el parque principal brilla como nunca.

Por: Ángely Gutiérrez

         Karen Gil

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