Deforestación ilegal

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Desde hace muchos años la mano del hombre ha sido causante de múltiples casos de daños ambientales.  Al hombre se le atribuye la responsabilidad de catástrofes ecológicas, puesto que su comportamiento se multiplica en el espacio y el tiempo, generatriz de que la misma evolución sea impredecible.  El poder y la posición de especie dominante lo hacen responsable de la crisis ambiental que atraviesa el mundo.  Por eso se dice, que el ser humano parece dar un paso adelante y dos atrás en asumir la tarea de sostener las condiciones para su propia existencia, porque ha perdido su característica de animal racional.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la deforestación consiste en desmontar total o parcialmente las formaciones arbóreas para dedicar el espacio resultante a fines agrícolas, ganaderos o de otro tipo. En los últimos dos años ha subido de nuevo a poco menos 6000 kilómetros cuadrados deforestados en Colombia.  Una cifra bastante preocupante, que cada vez aumenta de forma significativa, sin que el aparato estatal haga algo para mitigar sus causas, como la explotación forestal industrial, la minería, la transformación de los bosques en terrenos agrícolas, industriales, comerciales y la construcción de infraestructuras.

Este último protagoniza un caso de deforestación en un bosque tropical ubicado en la región andina de nuestro país, y que tiene una connotación especial no sólo para el pueblo donde se encuentra, sino para todo el país, por tratarse de un patrimonio histórico y cultural de la nación.  En Agua de Dios- Cundinamarca se encuentra el bosque “Los Chorros”, un relicto de bosque seco, con una extensión de 25.450 metros cuadrados, donde se encuentran diferentes tipos de plantas y animales como maderas, plantas medicinales, aves, nacederos de aguas azufradas termales, mariposas, ranas, sapos, serpientes venenosas y toda clase de mamíferos silvestres.

<< Lo malo no es la construcción de la piscina termal, lo malo son los intereses personales que normalmente se esconden en estos contratos de comodato >>.

 En 2013 el Parque Natural “Los Chorros” fue dado en concesión a Julián Serna por medio de un contrato de comodato con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2015, por parte de la Alcaldía Municipal.  Desde ese momento, el representante del concesionario ha modificado la infraestructura del parque sin tener en cuenta el protocolo que esto demanda, tratándose de un bien público y, peor aún, de una zona boscosa protegida por el Estado.  En días pasados, sin autorización de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (UMATA), fue talado un gran número de árboles, con el fin de construir una piscina termal.

Ni siquiera la UMATA tiene la facultad legal para decidir cuándo un árbol puede ser talado y cuándo no.  Según Gustavo Villamil, director de la UMATA de Agua de Dios, Serna debió avisar previamente a esta dependencia de lo que pensaba hacer.  “Nosotros remitimos nuestro concepto a la Corporación Autónoma Regional (CAR), y son ellos, quienes posterior a la inspección del lugar determinan que intervención puede hacerse en estos bosques naturales”(sic), dijo el ingeniero Villamil.  Es evidente el abuso por parte del concesionario y la negligencia de la interventoría del comodato, en un acto indignante para la comunidad.

Las redes sociales fueron el medio que alertó a la Administración local, mediante la denuncia de habitantes de la vereda “Los Chorros”; de lo contrario, sin la intervención de la población civil, las obras hubieran continuado.  Es cierto que dicho parque natural ha sido siempre el sitio que turísticamente identifica a Agua de Dios y que sus aguas termales son atractivas para cientos de turistas que en el año visitan el sitio, atraídos por las bondades medicinales atribuidas al agua  que brota del cerro que cobija el bosque; pero no se puede desconocer, de igual forma, su importancia histórica y cultural.

El crimen ecológico ya está consumado. Sus responsables saltan a la vista y es posible que haya multados por la tala inmisericorde que allí tuvo lugar.  Más que el concepto técnico de la CAR, existe legislación que protege este parque en particular.  “La Ley 1435 de 2011 protege este bosque por ser patrimonio histórico y cultural de la nación”, así lo dijo Miguel Antonio Melo, exalcalde de Agua de Dios.  Lo negativo no es la construcción de la piscina termal, lo nefasto son los intereses personales que normalmente se esconden en estos contratos de comodato.

Por: Adriana Sánchez

         Alberto Olivero

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