Girardot en llamas

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Por: Angélica Valdés – Luisa Rodríguez

En los últimos meses la región del Alto Magdalena se ha visto afectada por grandes incendios forestales, debido al ‘Fenómeno de El Niño’. Girardot es uno de los municipios más afectados por la sequía, pues se han quemado más de 200 hectáreas de bosque y se ha perdido gran parte de las zonas verdes. Además, las fincas y animales de sus alrededores presentan un alto riesgo, puesto que se encuentran en los lugares más propensos a incendiarse. Ante esto, las autoridades pertinentes han respondido con un plan de emergencia donde el cuerpo de bomberos trabaja de la mano con la Gobernación y la Fuerza Aérea Colombiana(FAC).

Según lo anterior, se podría analizar la participación de entidades públicas encargadas por la Alcaldía Municipal para atender la emergencia.  En este caso, es la entidad de  Dirección de Asistencia Técnica y Medio Ambiente (DATMA), dirigida por Luis Fernando Perdomo Ramírez, quien afirma que “con los incendios forestales se maneja un tema preventivo. El llamado permanente a todos los productores que están prohibidas las quemas en la parte agrícola y a los habitantes de sector rural”(sic). Debido a las altas temperaturas  a las que se ha enfrentado la ciudad, cualquier incineración de hojas propicia conflagraciones que con el viento se extienden hasta lo alto de la cordillera.

 Las multas van desde 100 mil hasta 10 millones de pesos a quien realice quemas en el sector rural.

Una vez el incendio se propaga la ayuda del cuerpo de bomberos se vuelve insuficiente, sin contar con que diariamente reciben entre ocho y diez llamadas de emergencia por incendios. Como consecuencia, el municipio ha tenido que pedir ayuda a la Gobernación, que inició un plan de prevención llamado “¡No más incendios!”, ejecutado desde el pasado 20 de septiembre en todos los municipios de Cundinamarca. En el plan también incluirán a las víctimas por la sequía, como Deisy López, lugareña afectada, quien denuncia que “aquí en el campo la mayoría de veces los incendios son provocados para talar árboles e iniciar construcción” (sic).

Además, los denunciantes han enviado solicitudes de apoyo a la DATMA para que entablen multas y restricciones en la zona. Este mismo organismo hace un llamado a todos los habitantes de la región del Alto Magdalena para el cuidado de los árboles y la preservación del ecosistema. De igual forma, las autoridades piden la denuncia oportuna de quien inicie o propicie un incendio o la poda y tala de bosques. Para conocer el punto de vista en el tema ambiental,  de la Administración Municipal, nos remitimos al Plan de Desarrollo 2012- 2015.

En el EJE 4 sector N° 1 del Plan de Desarrollo (PDD) , se planteó un objetivo, el cual expone “mejorar la calidad del espacio público y los equipamientos existentes. El desarrollo armónico de la ciudad demanda una mejor distribución de estos espacios en el territorio, bajo el concepto de intervenciones integrales que fortalezcan las centralidades existentes y propuestas (…).  La sostenibilidad de Girardot es un propósito de largo plazo, que compromete a todos los ciudadanos y actores sociales; el desarrollo urbano debe ser un proceso racional y consciente que genere el mínimo impacto sobre nuestro entorno natural”.

Evidentemente, el PDD no profundiza en el cuidado o preservación del medio ambiente, sino en la organización pública y es muy ligera la preocupación por lo ambiental. Sin embargo, la Alcaldía trabaja de la mano con el programa de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Cundinamarca (UdeC). Daniel Cubillos, director del programa,  declaró que “se realizan intervenciones, campañas y proyectos  ecológicos que se tienen en el PDD de Girardot; nuestra participación es en los Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS)”.

De este modo, se ve que la  Administración tiene un trabajo mancomunado con la UdeC y su programa; sin embargo, los estudiantes de la universidad no consideran que la institución les dé un enfoque en pro del cumplimiento del objetivo en cuestión, sino que por el contrario van más allá. Sofía Lozano, estudiante de VI semestre de Ingenieria Ambiental, expresó que “cuando hablamos de municipios y Plan de Ordenamiento Territorial son muy restringidos. Por una parte, la universidad  profundiza en técnicas y métodos; y por otra,  los municipios no van en pro del medio ambiente, sino de la economía y el desarrollo”(sic) . Entre tanto, no se ve conexión entre lo académico y los proyectos propuestos por la Alcaldía; ambas partes tienen enfoques diferentes sobre el mismo asunto. 

Pero, empalmando la idea de los incendios forestales y el objetivo planteado por el PDD municipal, se ve la falta de preparación o prevención que tenían  el burgomaestre y su gabinete  para atender emergencias de tal magnitud.  Por un lado, el PDD no menciona ni tiene en cuenta el riesgo de incendios en la ciudad, lo que ocasiona que hoy en día el cuerpo de bomberos sea insuficiente para sofocar conflagraciones  y tengan que recurrir directamente a la Gobernación por las grandes pérdidas en vida animal y vegetal. Unas de las causas son las quemas agrícolas y manos armadas de  pirómanos o bien de negociantes inescrupulosos y oportunistas que buscan terrenos para construir.

Si la campaña de el Gobierno Seccional no da resultado o los organismos encargados no logran apagar a tiempo las conflagraciones, que a diario se ocasionan, los municipios de la región del Alto Magdalena -Nariño, Tocaima, Ricaurte, Jerusalem, Nilo, Agua de Dios, Guataquí y Girardot- se verán   gravemente afectados, no sólo con la destrucción  de zonas verdes y fauna sino también con la pérdida de vidas humanas y edificaciones. Aunque,  aparentemente no representa un cambio notorio, nuestro municipio seguirá siendo el mismo; pero sin Acacias.

 

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