Calentamiento atmosférico o desinterés ciudadano

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El “Fenómeno ENSO” –o “del Niño”-, que ocasiona un cambio climático en muchos países del mundo, incluido Colombia, es generador de sequías tan impactantes como la evidenciada este año, en los Llanos Orientales y la Costa Atlántica; mismo efecto que está empezando a causar estragos ambientales en el centro del país. Colombia sufre por escasez de lluvias durante varios meses, y ello genera interferencia en los procesos productivos de la economía agropecuaria, en la generación hidroeléctrica, en el suministro de agua potable, en el transporte fluvial y en el medioambiente; amén, de incendios forestales.

Al escuchar verano, instintivamente no lo relacionamos con esa imagen hollywoodense en el que todo es fiesta. En el país se vive de una forma totalmente diferente, debido a que de forma directa o indirecta afecta la vida de los colombianos, por los impactos económicos de dichos fenómenos meteorológicos . El último mes se han incrementado los incendios forestales reportados, caracterizables por su amplia cobertura, la velocidad con la que se pueden extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de dirección inesperadamente y la dificultad de poder controlarlos.

En un 70% de los casos surge de manera intencionada, ya sea por la quema no autorizada, la piromanía, el vandalismo, etc. O en ocasiones, es simple inconciencia respecto del ecosistema. Los países tercermundistas como el nuestro son los más vulnerables a un daño catastrófico, con pérdidas humanas, estructurales y de recursos naturales. Las campañas preventivas en el país son escasas, no hay concienciación de la ciudadanía. La falta de canalización de  recursos económicos para proteger los naturales es evidente en emergencias presentadas como las ocurridas este año.

La prevención es una de las medidas más eficaces; por esto, es necesario que se realice. Expertos como Carlos Andrade, auxiliar de Bomberos, asegura que “no basta con mitigar las conflagraciones, si los ciudadanos de forma inconsciente arrojan en la naturaleza elementos peligrosos; estos y la oleada de calor hacen que se inicien estas emergencias” (sic). Girardot ya está siendo afectado por incendios forestales frecuentes desatados por el “Fenómeno del Niño” en general, la temperatura es más elevada, y es poco lo que se puede hacer.

La falta de cultura ciudadana y la desinformación o desinterés de los habitantes es lo que poco a poco nos está dejando sin un patrimonio ambiental rescatable; pues las zonas afectadas por las conflagraciones, que han venido generando malestar a la comunidad, son causadas por nosotros mismos, raza inconformista que pretende “embellecer” lo que es bello naturalmente. Esto con el afán de conseguir un empoderamiento industrial a escala global: ¿de qué servirá tanta tecnología si es la causante del aumento gradual de las temperaturas?.

El efecto maldito de la contaminación de países manufactureros como Estados Unidos y China, los mayores representantes mundiales de industrialización que, en pos de un impacto en crecimiento mundial, más bien generan un detrimento ambiental irreversible. La repercusión que compañías multinacionales generan y las fallas del hombre en el manejo de la naturaleza, ayudan a que existan cambios drásticos en la temperatura de la Tierra, patentable en  recónditos territorios.

Teniendo en cuenta lo anterior es necesario que las autoridades competentes reaccionen y empleen estrategias que sean expuestas a las comunidades con el fin de sensibilizar, no sólo sobre el  impacto de arrojar basuras indiscriminadamente, sino de profesar sentido de pertenencia por la comarca. Si no se puede evitar el “Niño”, toda vez que es un fenómeno natural que puede durar entre siete y doce meses, al menos se pueden reducir sus efectos en la comunidad.

Del mismo modo, inculcar a la ciudadanía sus deberes con el medio ambiente y cómo accionar ante el cambio climático que se vive. Al respecto, Andrea Santos Tafur, estudiante de Promoción Social,afirmó que “hasta el momento no se ha realizado ninguna actividad o charla en la que se comunique a la ciudadanía que hay que preservar el agua”, razón por la cual, en diferentes partes del país hay racionamiento de la misma, pues debido a la escasa información que se tiene, la sociedad aún no es consciente del daño que ocasiona al hacer mal uso de los recursos naturales.

“A Girardot le hace falta un cambio en la concepción de los recursos naturales. Una estrategia educativa en pro del ambiente es lo que realmente se necesita para evitar emergencias como las presentadas en las últimas semanas en los cerros”, asegura la docente de Ciencias Sociales, Nancy Peñalosa. Tener sentido de pertenencia por la comunidad, no se logra en lapsos cortos, se requiere de un proceso de educación real y de seguimiento para evitar pérdidas naturales. Solo así se podrá igualar la ciudad a las capitales turísticas por excelencia, no sólo por su atractivo natural y cultural, sino por su calidad humana.

Por: Alixon Larrota

      Thimmy Rojas

      Jenny Ramírez

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