Quince años de amor, dedicación y arduo trabajo

Un sueño con responsabilidad social

 

Los animales domésticos son seres indefensos que necesitan de los humanos para sobrevivir. ADAG es una asociación  que asume con dedicación y amor los cuidados de las mascotas abandonadas,  ofreciéndoles un lugar digno en dónde vivir.

El 27 de marzo de 2000, una mujer de estatura media, piel trigueña y corazón noble logró dar el primer paso para lo que sería el albergue y hogar de seres indefensos, en donde encontrarían un espacio protector. Clara Urueña, de aproximadamente 50 años, carácter fuerte y con vocación para ayudar a los que no tienen voz, no le teme a las adversidades que se le presentan en el camino, cuando de defender a los suyos se trata.

Descubrió  su vocación un día cualquiera de 1998, cuando presenció la extrema delgadez de una perra de raza bóxer, que estaba en manos de un habitante de la calle. En ese momento, sintió el impulso de rescatar a este ser que, sin duda, necesitaba ciertos cuidados. Sin miedo alguno, decidió acercarse al habitante de la calle para ofrecerle  dinero a cambio del animal  y fue justo ahí, cuando  comprendió que Girardot necesitaba un lugar para amparar a los animales abandonados.

El comienzo de ADAG

La Asociación Defensora de Animales Girardot (ADAG) inició su labor en un  lote ubicado en el barrio La Esperanza Norte, de Girardot, donde acogieron  aproximadamente a 90 animales entre gatos y perros. En este lugar funcionaron doce años,  hasta que hacia 2012, en vista de que iban a ser desalojados, Clara Urueña recibió la ayuda de tres señoras de estrato alto, quienes decidieron donar dos lotes en el  mismo sector. Desde ese momento han cumplido su labor allí. Las instalaciones  cuentan con un espacio amplio, modesto, pero digno, en el que dispone de refugio  actualmente para 140 animales.

Animal Planet es un reconocido canal internacional que se interesó en la labor que cumple Urueña en Girardot y sus alrededores, emitiendo un documental acerca de su misión. Debido a ello, todas las miradas se volcaron hacia aquella fundación que hasta hace algún tiempo había estado en el olvido. El especial realizado por el canal temático estadounidense le confinó  la oportunidad a estos animales, de que no solo la comunidad local, sino también la extranjera, se interesaran en brindar su apoyo.

La entidad  se sostiene gracias al patrocinio de personas nobles y caritativas que aportan alimentos, medicamentos y en algunos casos, dinero. También cuenta con el servicio de voluntarios, que ofrecen su tiempo y mano de obra. Un caso particular es el de Katherine Forero, quien hace dos años viene trabajando en el refugio, cumpliendo oficios como alimentar a los animales y  limpiar su hábitat. Ella asegura, que la  falta de  dinero no es un impedimento para brindar ayuda a estos fieles amigos.

Luz Dary Molina, auxiliar de la fundación, que trabaja desde hace un año con Clarita, como la llama ella, vive en el refugio con sus cinco hijos y es la encargada del cuidado permanente de los animales.  Molina llegó por casualidad al albergue, en su afán de encontrar un sitio en dónde vivir y hacer lo que más le gusta, gracias a que una amiga le contó del lugar que ella tanto estaba buscando. Desde el 27 de abril de 2014,  hace parte del equipo de trabajo de ADAG.

Compromiso misional

Esta institución tiene dos objetivos: el primero es concienciar a las personas acerca de la reproducción indiscriminada en los animales de compañía y, el segundo, es la adopción, en cuanto se recalca en ´no comprar´, debido a que muchos utilizan sus mascotas como máquinas de fabricar dinero.

El veterinario Augusto Mejía, lleva trabajando con ellos alrededor de ocho años, cumpliendo la labor de esterilizar a bajo precio  a los animales de las personas que se acercan a allí; de igual forma, presta servicio médico cuando se requiere.

"los animales son mas que mascotas, son los amigos mas fieles" Clara Urueña Foto tomada de la Web
«los animales son mas que mascotas, son los amigos mas fieles» Clara Urueña
Foto tomada de la Web

Los animalistas son un punto a favor para la ADAG. Julián Huertas -quien es benefactor, voluntario y activista de la causa-  ha sido pieza importante para fomentar y apoyar diferentes proyectos, de la mano con la  asociación, en contra del maltrato animal, tales como la elaboración de peticiones para prohibir los circos con animales en la “Ciudad de las Acacias” y el impulso de diferentes campañas de adopción y seguimiento. Huertas, aseguró que “esto es una autogestión que se forma desde el hogar”.

Clara Urueña sin duda es una mujer soñadora y de armas tomar;  por ello avizora la fundación en cinco años con menos animales en la calle y sí en el  albergue, y con una comunidad más responsable capaz de sensibilizarse con el dolor de aquellos que con una simple mirada lo dicen todo. De esta manera, que la fundación cumpla con mayor facilidad y eficiencia la labor social que viene desempeñando, sin cejar, desde hace tres lustros.

Por: María José Arango-Laura Galeano- Mayra Delgado

 

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