Inseguridad en la Comuna 5 de Girardot

 

El sector de Portachuelo, ubicado al nororiente del municipio, fue uno de los últimos territorios en poblarse y debido al desarrollo de proyectos de vivienda adelantados en los últimos cinco años, ha cambiado la dinámica en el ámbito de seguridad. Constantemente, se presentan atracos en urbanizaciones como Villa Manuela y Portal de Mauricio, generadas, según los habitantes, por los terrenos baldíos que sirven de escondite para los delincuentes; además, de una malla vial deteriorada que facilita las condiciones para que se presenten dichos robos.

La caracterización socioeconómica del barrio y las urbanizaciones es de estrato 2, tratándose de  una población trabajadora que en horarios de la mañana abandona sus hogares para laborar. Cuando empezaron las construcciones se presentaban robos a inmuebles debido a que no contaban con seguridad como enrejado o alarmas que mantuvieran alejados a los facinerosos.Desde ese entonces, la misma comunidad ha instalado sistemas de cámaras para salvaguardar la integridad de sus bienes y familias, soportado además el hecho de que muchos militares y policías, retirados o en servicio han adquirido viviendas.

La ciudadanía no realiza denuncias

Habitantes del sector se encuentran preocupados por la inseguridad que se presenta a altas horas de la noche, cuando llegan de sus trabajos y pueden ser víctimas del arrebato. “Una de mis compañeras vino a hacer una tarea y cuando estaba esperando el bus, dos tipos se le llevaron el celular. La verdad no se llamó a nadie y no es que haya mucha presencia de la policía en este sector”, aseguró Gabriela Cruz, quien reside en Villa Manuela 3.

f437d2_b426213c075948e18b6d6ecf65c60841

Según cifras de la Policía, en promedio, diariamente se denuncian 100 robos. Sin embargo, la comunidad prefiere no hacerlo por falta de tiempo o porque no consideran que sirva para capturar a los ladrones. Una de las recomendaciones dadas por las autoridades es que las personas tengan precaución y que no respondan con violencia a los hechos, porque puede ser un agravante del problema, debido a que los delincuentes portan armas y la víctima puede salir lastimada.

El microtráfico de droga también puede ser causante de que se presenten robos y hurtos. De acuerdo con el sargento de la Policía, Eduardo Rodríguez, quien  hace parte del cuadrante Tres, encargado del sector, “se ha mejorado la percepción de  seguridad, ya que antiguamente sí se presentaban hechos, de consumo de estupefacientes y de hurtos porque había mucho lote baldío”.  Es posible que las autoridades desconozcan muchos hechos precisamente por falta de las denuncias.

En muchos casos son menores de edad

La diferencia de clases sociales hacen que “los muchachos crezcan en un ambiente de los que tienen y los que no; entonces, se ven privados de algunos estímulos y encuentran la opción del ‘raponazo ‘ La privación de los elementos es dada por una sociedad que muestra que quien tiene esas cosas está en un alto nivel social” (sic), aseguró Eduardo Hermida, psicólogo de la Universidad Piloto en la ciudad de Bogotá, Colombia. Los menores aprovechan la flexibilidad de la ley para cometer delitos menores sin recibir castigo.

Girardot es una ciudad turística, no obstante la mayor parte de la población está caracterizada en estratos 1 y 2, lo cual en términos de acceso a oportunidades, por parte de los jóvenes sea diferente según la clasificación socioeconómica. En palabras de Hermida, “generalmente, el muchacho que se dedica a estas conductas se ha salido del colegio. Según estadísticas llegan a 7° u 8° de bachillerato” (sic). El acceso a la educación pública o privada es también un referente para etiquetar a los muchachos que pueden llegar a ser posibles delincuentes.

Aportes desde la academia

Uno de los centros educativos que se ha preocupado por investigar y mitigar las problemáticas sociales ha sido Uniminuto, a través de las prácticas en Responsabilidad Social por medio del Centro de Educación para el Desarrollo (CED).“Hicimos un trabajo sobre la principal problemática, la inseguridad, donde destacamos que se da por la falta de iluminación: hay terrenos baldíos, hay maleza que permite que los delincuentes se oculten ahí” (sic) narró Gabriela Cruz, estudiante de Contaduría Pública de la universidad  y quien, así mismo, realizó un trabajo de investigación para la asignatura de pasantías.

Adicionalmente, las prácticas profesionales que desarrollan estudiantes de Trabajo Social en la Casa de la Justicia hacen un aporte al desarrollo de la educación en las instituciones, como por ejemplo el proyecto “Formando jóvenes líderes mediadores de paz” que por medio de talleres enseñó a niños y adolescentes sobre el manejo de los conflictos desde las aulas de clase.

Dicho propósito se cumplió  a lo largo del primer semestre de 2015 y en días pasados se desarrolló el cierre de la actividad en el Coliseo del barrio Kennedy.

El castigo no es suficiente

A pesar de los esfuerzos de la Policía, que realiza trabajo de controles y operativos para contrarrestar las situaciones de delito, difícilmente lograrán atender todos los casos de manera inmediata. ”Estas situaciones hacen que contraventores, desde edad temprana comiencen  a cometer violaciones a las normas sociales. Otra condición es que el castigo no es contingente a la conducta, porque vemos que el ladrón al día siguiente ya está suelto” (sic), afirmó el psicólogo Hermida, haciendo referencia a la precaria eficiencia del sistema judicial.

Desde el núcleo de la sociedad se están presentando fallas, pues según Hermida “vemos cómo la familia da el ejemplo a los niños, que los utilizan los hacen cómplices de un robo. Imagínense la moral que están inculcando a estos niños”(sic) . Como se ve diariamente en videos presentados a través de los medios televisivos, evidenciando que los padres inducen a los menores a cometer actos delictivos desde temprana edad olvidando los deberes como formadores de sus hijos que en un futuro serán adultos problemáticos para la sociedad.

Mientras tanto, los habitantes se cuidan a sí mismos con medidas como “no llegar tarde, porque he escuchado que han atracado a personas”, aseveró Mery Sánchez, habitante del sector. En la ‘era de la tecnología’ existen posibilidades de protegerse contra los hurtos, como los dispositivos con sistema de GPS o códigos de bloqueo para los dispositivos. Así y todo,  la ciudadanía vive atemorizada por el microclima de riesgo eminente.

Por: Mónica Rozo – Ángela Bermúdez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *