¿Democracia?… ¿Dónde?

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Por: Norma Varón

La Corte Constitucional de Colombia es la que dirige, asesora e imprime el “Espíritu de la Ley” a La Rama Jurisdiccional, poder otorgado por la Asamblea Constituyente ( nosotros los ciudadanos) para legislar y dar forma al Estado de Derecho, Soberano, Indivisible y Nacional. Nada más que la esencia de la Democracia.

De las instituciones políticas, la de mayor rigurosidad ética y moral. Nada menos que es una reunión de sabios quienes conforman esta institución: exmagistrados de la Corte Suprema de Justicia, doctorados en Derecho, exsenadores de la República y demás miembros cuya idoneidad resiste toda crítica. Bueno, eso era lo que yo creía y daba fe como docente de la asignatura de Instituciones Políticas. Era mi referencia incuestionable de la Corte Constitucional.

¡Oh, Gloria Inmarcesible! De ninguna manera habría sido posible que cambiase mi  convicción sobre el sentido de  la institución más importante para la operatividad del Estado. La noticia me cayó como un rayo fulminante en lo más profundo de mi conciencia ciudadana y en el libre ejercicio que otorga esta condición. ¡Oh, júbilo inmortal!!! Hay corrupción en la Corte Constitucional y nada menos que enarbolada por su presidente. No recuerdo cuántos millones en nombramientos, no sé cuántos otros por peculado y otros tantos por gastos varios. La cantidad no importa por ahora, sabemos que es mucha plata de los impuestos de los ciudadanos; trabajadores colombianos en todas sus modalidades, llámense parafiscales, aquéllos que nos toca pagar por el derecho al trabajo.¡¡¡En surco de dolores!!!   Duele, que sea la Institución Política que nos juzga, esa que por decreto sabe cuándo delinquimos y en qué medida, esa que nos defiende si somos inocentes, esa que nos condena si somos culpables. Esa Institución que CONSTITUYE la Ley, que deja CONSTANCIA del poder que le otorga el pueblo soberano para juzgarnos. Es que es la ALTA CORTE CONSTITUCIONAL. ¡El bien germina ya!

Si, General Santander, revuélquese en su tumba y en sus monumentos.  Lo que usted heroicamente defendió : “SI LAS ARMAS OS DIERON LA INDEPENDENCIA,LAS LEYES OS DARÁN LA LIBERTAD”, después de aplicar el proyecto bolivariano de la República Independiente de la corona española, durante más de 200 años, después de toda esa truculenta historia independentista, de esos proyectos democráticos bipartidistas, de esas guerras civiles de la patria que sigue siendo BOBA, después de todas las paces hechas y deshechas por algunos “padres de la Patria” y en pleno proceso de otra “paz”, nos salen con esta depravación; otra más, pero la peor.

¡¿Podré seguir argumentando a los estudiantes desde mi cátedra! ¿Cuáles argumentos teórico – prácticos  y significativos podré construir  para demostrar que la  Democracia es la única forma de gobierno posible para quienes estamos “convencidos “ de ello?  Y… será en el campo de la fe, de la creencia y no en el campo del conocimiento que estos argumentos sobre la posibilidad de una Democracia Auténtica ¿Será posible en Colombia? A conciencia, me quedo sin palabras. Y sigo acudiendo al Himno Nacional de la República de Colombia: ¡OOOOH, JÚBILO INMORTAL! Por no tener de dónde asirme, dejaré esa tarea, la de responder a la juventud de la tierrita, a aquéllos que se envisten de la dignidad gubernamental en todas sus modalidades, que respondan, que tengan la habilidad para hacerlo o, si no, que se inhabiliten.

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