‘Cacerolazo’

Deuda de la Alcaldía pone en riesgo la prestación de los servicios públicos de acueducto y alcantarillado

 

La Administración local de Agua de Dios no ha respondido a los múltiples llamados que le ha hecho la empresa Ingeniería y Gestión del Agua S.AS. E.S.P. (INGEAGUA).

Desde septiembre de 2012 hasta hoy se ha venido incrementando mes a mes el valor adeudado por el municipio de Agua de Dios a INGEAGUA S.A.S. E.S.P. por concepto del pago de los subsidios de los servicios públicos de acueducto y alcantarillado.  El saldo en mora a la fecha es de OCHOCIENTOS DIECISEIS MILLONES SEICIENTOS CINCUENTA Y SIETE MIL TRESCIENTOS NOVENTA Y SEIS PESOS ($816’657.396).  Esta circunstancia de incumplimiento por parte de la Administración ha generado una situación de insuficiencia financiera en el operador.

YO PAGO CUANDO ME PAGUEN

Esta realidad, ha generado el atraso en los pagos a los proveedores de INGEAGUA S.A.P. E.S.P.,  quienes han congelado la provisión de suministros si no se realiza el pago anticipado, situación que ha sido difícil de atender dado el déficit en los ingresos de dicha  empresa.  Uno  de estos proveedores es la Empresa de Energía de Cundinamarca (EEC).  Según el concejal Germán Valdez, el operador del servicio de acueducto y alcantarillado adeuda a la EEC doscientos doce millones quinientos cuatro mil setecientos cincuenta pesos ($212’.504.750.00).

El cabildante explicó que  “en el archivo de nuestra corporación reposa un oficio de INGEAGUA S.A.S. E.S.P. en el que nos informan de esta problemática, y lo más grave es el anuncio que allí hace la E.E.C. de terminar el contrato si no se les cancela la deuda, porque sin luz  para realizar el bombeo,  el pueblo se quedaría sin agua” (sic). De igual forma, indicó  que aunque es evidente la negligencia administrativa del Alcalde para resolver esta situación, el operador no puede suspender el servicio, porque los usuarios han cumplido con el pago de la factura.

El artículo 141 de la Ley 142 de 1994 indica lo siguiente: “El incumplimiento del contrato por un periodo de varios meses, en forma repetida o en materias que afecten gravemente a la Empresa o a terceros, permite a la Empresa tener por resuelto el contrato y proceder al corte del servicio (…)”.   Esta disposición legal pone en riesgo la prestación del servicio de acueducto y alarma a la comunidad sobre una eventual  suspensión indeterminada del suministro del preciado líquido.

Lo que ha dado entender INGEAGUA es que el saldo en mora por concepto de la prestación del servicio de energía, solo puede cancelarse si la Administración liquida el valor referente a los subsidios domiciliarios; de lo contrario, esto acarrearía incalculables perjuicios para la comunidad.  Una posición que no es consecuente con lo que dicta la Ley 142 de Servicios Públicos Domiciliarios.  El operador no puede omitir sus compromisos, y mucho menos responderle a los usuarios: “yo pago cuando me paguen”.

 

EL PRESUPUESTO NO ALCANZA

Fernando Reyes, director Ejecutivo de la Empresa Regional de Servicios Públicos de Tocaima y Agua de Dios (TOCAGUA E.S.P.), tiene a su cargo  la interventoría del contrato de operación de INGEAGUA.  El funcionario manifiestó que el incremento de la deuda se debe a que no ha sido posible realizar un  reajuste tanto en el valor tarifario, como  en el presupuesto municipal. “INGEAGUA  cuenta con 4.300 usuarios de los cuales 4.200 son subsidiados por el municipio de acuerdo con los porcentajes tarifarios de los subsidios y contribuciones aprobados por el Concejo en el año 2012”,  explicó el ingeniero Reyes.

Casi el 90% de los usuarios son de estrato 1 y 2,  y  son estos los que tienen los porcentajes más altos de subsidios; el 45% para el estrato 1 y el 36% para el estrato 2.  Según  el interventor, la única fuente de financiación que tiene el municipio es por intermedio del Sistema General de Participación (S.G.P.).  “De los  recursos pignorados del S.G.P. el municipio solo puede destinar el 40% para la asignación y aplicación de subsidios a los estratos más bajos”,  aclaró Reyes.

 

El Concejo Municipal aprobó en  2013 la modificación de los porcentajes del S.G.P. a un 70% para garantizar el cubrimiento total de los subsidios que mensualmente son del  orden de treinta y tres millones de pesos ($33’000.000), de los cuales, INGEAGUA solo recibe nueve millones y  el valor faltante se ha convertido durante estos últimos cuatro años en esa bola de nieve que mes a mes incrementa los números rojos, con medidas administrativas que hasta el momento no dan  muestra  de posibles soluciones.

Esta modificación fue presentada por el burgomaestre ante el Plan Departamental de Aguas de Cundinamarca (P.D.A.) para que avalara la pignoración de los recursos.  “Se firmó un convenio tripartito  entre el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, la Gobernación de Cundinamarca y  el municipio de Agua de Dios, con el fin de gestionar los recursos ante el Consorcio de Financiamiento de Inversiones en Agua (FIA);  pero hasta el momento no se ha obtenido respuesta por parte del consorcio”, indicó Luis Alexánder Cuervo, tesorero Municipal.

‘CACEROLAZO’

La comunidad de la ‘Ciudad de la Esperanza’ se ha pronunciado cada vez que se han presentado deficiencias en la prestación de los servicios públicos.  En  2013, armados con  ollas, canecas, pitos, y megáfonos, unas cien personas se congregaron en el parque principal motivadas por la suspensión del servicio durante más de dos semanas.  Julio Rojas, veedor Público, lideró aquella manifestación pacífica, aseveró  que “el corte del servicio fue producto de una de las promesas fallidas de la Administración ante el operador, y solo porque la comunidad se pronunció se tomaron  soluciones casi que  inmediatas” (sic).

«Aunque la Corte Constitucional obliga a las empresas públicas a la no suspensión del servicio de agua potable, la comunidad de la ‘Ciudad de la Esperanza’ alista las “cacerolas” ante una suspensión súbita del servicio del preciado líquido  «

El veedor  manifiesta que ha solicitado,  mediante derecho de petición, la participación directa de su veeduría;  aunque  ya  se vencieron los términos para dar respuesta los requerimientos allí establecidos.  “Hace algunas semanas  radicamos varios documentos, pero no ha sido posible que la Alcaldía brinde respuesta alguna”, reveló  Rojas. Frente a las circunstancias el  comerciante Horacio Vanegas señaló que “el servicio de acueducto tiene falencias en cuanto a calidad y oportunidad, y ahora se suman los problemas financieros que ponen en riesgo la prestación del servicio”. (sic)  

La  solución a los problemas administrativos y financieros entre la EEC, INGEAGUA y la Administración local  se convirtió en un juego de “rotar la pelota caliente” entre los representantes legales de tales  instituciones, salvando sus responsabilidades y dilatando una situación conflictiva  que compromete los pocos recursos que tiene el municipio. Aunque la Corte Constitucional obliga a las empresas públicas a  la no suspensión del servicio de agua potable, la comunidad de la ‘Ciudad de la Esperanza’ alista las “cacerolas” ante una suspensión súbita del esencial servicio.

Por: Adriana Sánchez – Alberto Olivero – Adriana Villalba

 

 

 

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