¿A dónde debe ir Falcao la próxima temporada?

Editorial

Por: Andrés Olivar.

Esta temporada futbolera que culmina en Europa, posterior al Mundial de Brasil 2014, ha visto la explosión de la oferta de alta gama del fútbol colombiano. Enfatizo la expresión alta gama, pues desde hace ya varios años Colombia se había convertido en país exportador de futbolistas de gama media o baja. Todos iban a México, Argentina o Brasil; en el mejor de los casos, equipos de la élite de Francia y Portugal se interesaban en nuestros jugadores. Nunca, equipos de la crème de la crème europea, posaban su interés en el producto de nuestra tierra, calificado alguna vez como ‘bueno y barato’.

 Salían jugadores casi en cantidades industriales para el cono sur, como alguna vez llegaban acá futbolistas argentinos, uruguayos o paraguayos, varios de los  que eran la pasilla de sus países. Sin embargo, la ecuación ha cambiado. Luego de la magnífica exhibición de la Selección en Brasil, el mundo vio que Colombia fabricaba jugadores dignos de disputar las grandes ligas con los grandes equipos. James en el Real Madrid, Ospina en el Arsenal, Cuadrado en el Chelsea y Falcao en el Manchester United son el póker de ases del fútbol nacional en Europa.

Párrafo aparte merece el caso Falcao. La grave lesión de rodilla sufrida en enero del año pasado, que lo dejó sin jugar el Mundial, se unió a un declive en su curva de rendimiento, que tuvo su cenit hacia la temporada 2012 – 2013, cuando fue determinante con sus goles para ganar con el Atlético de Madrid, la Europa League y la Supercopa, y llevar a la Selección a su máximo pico de rendimiento, alcanzado en los partidos contra Uruguay y Chile en las eliminatorias.

Al margen de su descenso en el nivel de juego, el Manchester United quiso incorporarlo al proyecto empezado por el holandés Louis Van Gaal para llevar a los “Red Devils” a las primeras planas del fútbol local y continental, privilegio perdido con el retiro de Sir Alex Ferguson de la dirección técnica.  Lo que se antojaba al comienzo como el lugar idóneo para Falcao, ese fútbol inglés de fricción, pero también de toque al piso, se convirtió en una frustración para él y para todos los que cada fin de semana prendemos el televisor con la esperanza de ver al “Tigre” devorar defensas contrarias. Vimos a Falcao diluirse semana tras semana en un equipo intrascendente, incapaz de generación eficaz de juego colectivo y maniobras  de ataque que el ariete colombiano pudiera aprovechar.

Van Gaal es un tipo que prefiere la juventud sobre la experiencia de jugadores ya hechos. No en vano, ganó la Liga de Campeones en 1995 con un Ajax lleno de valores salidos de la cantera. La frescura de este tipo de futbolistas le permite ejecutar el PRESSING a la perfección. Cuando, posteriormente, llegó al Barcelona, durante su mandato se dio la llegada de Juan Román Riquelme, y allí se hizo famosa la frase que le espetó al argentino: “Cuando tienes la pelota, somos el mejor equipo del mundo; pero cuando no tenemos la pelota, es como si estuviéramos con 10 jugadores”.

¿Qué tienen en común Riquelme y Falcao? Futbolísticamente, casi nada. Sin embargo, los une el rechazo de Van Gaal hacia ellos. Por más de que el holandés diga que Radamel es un delantero sobresaliente (que lo es), no es un futbolista de su predilección. Vimos a Falcao constantemente esta temporada subir al medio del campo a contribuir en la elaboración de juego. Seguro el técnico se lo agradeció, pero no es casual que cada ida al centro del campo fuera aprovechada por los mediocampistas para anotar. Ahí está la explicación de la sequía goleadora de Falcao esta temporada.

Que se regrese al Mónaco, que vaya al Porto, a la Juventus o al Atlético. Donde sea, con tal de que no se tope con un técnico que lo ponga a hacer lo que no sabe y lo que no debe.

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