Democracia Escolar, una oportunidad revolucionaria para la escuela y la sociedad

Editorial
Fotografías tomadas de la Web

Por: Docente María Cristina Orozco

Hablar de democracia escolar es compartir con ustedes una de las grandes responsabilidades que tiene la escuela (en todos sus niveles) como es formar a los (las) ciudadanos (as) de hoy y mañana; misión que será imposibles si no se vivencia la participación desde las aulas y con todos los estamentos de la comunidad educativa.

Hay innumerables errores relacionados con la democracia: uno de ellos, creer que es igual a decir derechos humanos:“los derechos humanos, tienen su origen en la declaración francesa y la norteamericana, anteriores a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, retomados por ésta torpemente. Así, se asimila democracia con derechos humanos, considerados conceptualmente una misma cosa. Y esto es torpe porque la Declaración está basada en una cierta concepción ideológica de la naturaleza humana. Se dice, por ejemplo, que “dado que todos los hombres nacen libres e iguales (…) deben tratarse con fraternidad y todos tienen derechos…” la verdad  es que, pese a lo generoso, es radicalmente falso: los hombres nacemos en clases y razas distintas: unos nacen con poder, otros con debilidad, mientras unos tienen la posibilidad de abusar, otros – la mayoría-  son vulnerables a los abusos”… es el caso también de la libertad de expresión. Si el Estado soló quiere escuchar su propia voz y además pretende que es la voz del pueblo, la libre expresión no existe. Esa libertad es de todos o no existe”.  Estanislao Zuleta.- conferencia Santo Domingo (cauca) Ciudadela de la Paz, campamento del M-19, 14 de mayo de 1989.

¿Cómo formar personas democráticas?, si creemos en “verdaderos absolutas”, no nos importa lo que piensan las minorías; a los que piensan distinto no le ponemos cuidado, los subestimamos y los excluimos o, peor aún, nos negamos a abordar muchos temas, porque siempre las cosas se han hecho de determinada manera o por no contradecir a quienes se creen los dueños de la verdad.

El devenir histórico nos enfrenta a niñas, niños y adolescentes que tienen acceso a mucha información; que tienen concepciones diferentes, ya no está la mamá en la casa: el concepto de familia cambió y frente a ese panorama tenemos que aceptar la diferencia en todas sus múltiples manifestaciones, lo cual exige una mente abierta y democrática.

El ejercicio de la democracia escolar, que por estos días está en su máximo apogeo en las Instituciones Educativas, no puede quedarse en simples contiendas electorales porque éstas, históricamente, han legitimado el poder de unos sobre otros, generando desconfianza y desesperanza. La democracia escolar debe generarse sobre la base de un dialogo amplio que reconozca al otro como interlocutor válido.  No es fácil, requiere fuerza de voluntad y valor civil para atreverse a hacer cosas distintas, como saber escuchar y argumentar; convencer con la fuerza de la razón y del respeto, no con la del sometimiento y la fuerza que tanto han hecho costumbre en nuestro país. “ el dialogo apoyado por la gente es una fuerza y resulta tan decisivo o más decisivo aún que un poder armado… Aunque es importante que la democracia se conceda de manera concertada, que se escriban leyes, de poco valen las leyes escritas en un libro, cuando no existe el poder de hacerlas cumplir o cuando no están impresas en la mente de los hombres o cuando ni siquiera el pueblo las conoce. Tener un derecho que uno ni siquiera conoce es lo mismo que no tenerlo”. Ibídem.

En otras palabras, la invitación a las comunidades educativas en este momento del año escolar, es a PARTICIPAR DEMOCRATICAMENTE en los concejos directivos, los concejos académicos; a impulsar la participación de los estudiantes y de los padres de familia. De otra manera, la Constitución Política de 1991, la ley 115 y el decreto 1860 de 1994, serán letra muerta.

Como afirmó Estanislao Zuleta: “Hay muchas formas de hacer revolución, algunas en la historia han estallado como la Francesa o Cubana, otras nunca han estallado pero han producido transformaciones profundas en la sociedad, como el renacimiento, que no estalló ni fue decretado pero generó otra forma de pensar y ver el mundo”. Desde las Instituciones Educativas debemos liderar y vivenciar el cambio en la manera de pensar y de actuar. ¡Ese es el reto!

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