El trabajo informal no paga

b

“Pero si la elección es un presidente vivo y 8 o 10 por ciento de desempleo en una economía en declive y un país que parece estar yendo en la dirección equivocada y el desempleo estructural para los jóvenes es del 50 por ciento, prefiero tener un presidente tonto que se fija en esos problemas” (sic), Jonah Goldberg.

En Latinoamérica, la informalidad laboral es una de las fuentes de exclusión social y desigualdad económica; aunque las diversas políticas laborales que tiene cada país permiten comprender las formas a través de las cuales se afecta el desarrollo económico y social. En Argentina, el número de trabajadores informales n de 34%; mientras para Brasil es el 26%; en Colombia, 33%, y en Chile 37%. Entre otras cosas, los ocupados en Brasil y Colombia presentan un nivel menor de educación que en Argentina y Chile.

La tasa de informalidad que hay en Colombia, según un estudio realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) en junio de 2014, es de 49.4%. De estos empleados informales, el 9,1% tenía acceso al sistema de seguridad social en salud; en cuanto a pensiones y riesgos profesionales la participación de los cotizantes fue del 46%. Por lo tanto, ciudades como Cúcuta (69,9%), Quibdó (66,1%), Riohacha (65,5%) tienen las tasas más altas de informalidad laboral en el país.

En ciudades como Girardot, el trabajo informal aumenta en periodos vacacionales. Según Liliana Oviedo, secretaria provisional universitaria del Área de Planeación de la Alcaldía de Girardot, “hay aproximadamente 100 vendedores estacionales que trabajan todos los días y otros que se unen a ellos solo en temporada alta” (sic). Además, resalta que se están llevando a cabo proyectos para generar empleo y que es necesario realizar un censo para mirar cuántos trabajadores informales laboran en el municipio.

Colombia le hace frente al trabajo informal con legislación como la ‘Ley del primer empleo’, cuyo objetivo es facilitar el acceso a la oferta de empleo a menores de 28 años y recién graduados. Esta ley logró que en el 2013 se generaran 395.000 nuevos empleos y se formalizaran 170.000 empresas, aumentando en las calles de las principales ciudades el empleo informal, más de 12.5 millones de trabajadores, y que se elevara a cerca de dos tercios la fuerza económicamente activa que gana menos de un salario mínimo.

Luisa Fernanda Romero, auxiliar de Contratación de Soluciones Empresariales Barrero Leal, manifestó que por lo general se impulsan muchas las ofertas laborales de trabajo para las temporadas de junio y diciembre; “las vacantes que más requieren personal son para camarería y oficios varios. Evidentemente siempre estamos recibiendo hojas de vida, desde jóvenes estudiantes hasta personas de 60 años” (sic). Además, recalcó que Girardot por ser ciudad turística en desarrollo es promotora de numerosas plazas de empleo.

El empleo informal se engloba en categorías como trabajadores sin remuneración en empresas o negocios y los jornaleros o peones, excluyendo a los obreros, empleados domésticos y empleados del gobierno, a quienes cobija el decreto 2616 de 2013 que regula la cotización a seguridad social para quienes laboran por períodos inferiores a un mes. En ese sentido, cumplir con disposiciones laborales es un requisito para validar el convenio 189 de la Organización del Trabajo (OIT), cuyo objetivo es “mejorar las condiciones de vida y de trabajo para los trabajadores domésticos”.

La Cámara de Comercio de Girardot hace proceso de acompañamiento a los emprendedores, empresarios y demás personas con ideas de negocio para generar empleo; pero actualmente no se están realizando proyectos como manifestó Camilo Ballesteros, coordinador de Competitividad: “En el momento solo se están haciendo campañas de formalización para comerciantes” (sic). Es escaza la iniciativa de formar empresas o proyectos que consoliden a Girardot confianza laboral para los ciudadanos, motivo por el cual Adriana Sánchez, quien trabaja en la plaza de mercado independientemente, sentencia que “no me gusta trabajarle a nadie, mucha explotación y no le pagan lo que es” (sic).

El trabajo informal en Girardot se ha visto impulsado principalmente por las familias que han sufrido las consecuencias de la guerra como el desplazamiento forzado, de los bajos niveles educativos y de la búsqueda infructuosa de empleo que proporcione ingresos mínimos para la subsistencia. La fuerza trabajadora informal se encuentra principalmente apostada en el centro del municipio, en las principales calles e inmediaciones de sitios nocturnos, con puestos de comercio ambulante o estacionarios con mayor demanda de sus artículos en épocas vacacionales para la afluencia de turistas.

Así lo explicó el vendedor ambulante Armando Doncel: “No hay generadores de empleo, por eso, los comerciantes no emplean mucha gente. El Alcalde no se manifiesta, solo se ve en las votaciones. La ciudadana Paola Martínez, que lleva cinco meses desempleada, valora y entiende a las personas que trabajan para subsistir de cualquier forma: “Los motorratones y vendedores ambulantes tienen que laborar así el espacio público los atropelle por invasión al terreno y falta de documentación. La ciudad viene decayendo” (sic).

El desempleo en el país es cada vez más evidente. “Las personas tratan de subsistir con un empleo informal de cualquier índole para obtener el pan de cada día”, explicó Andrés Hernández, administrador de Empresas. Girardot como ciudad turística tiene que desplegar más estrategias que generen empleo formal y brinden al ciudadano estabilidad laboral y seguridad social. Por eso, el empleo informal no paga.

Por : Lesly Paiba – Felipe Torres 

Un comentario en “El trabajo informal no paga

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *