Proyecto para rehabilitar un Monumento Nacional en Girardot

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Monumento a la antigua estación del ferrocarril de Girardot. Foto por Laura Espinosa Forero

Con una población de aproximadamente 120.000 habitantes, una temperatura que oscila entre 30 a 35 °C y a 126 kilómetros al suroccidente de la capital colombiana, se encuentra Girardot, “provincia de panches y conquistadores, constituida como principal sitio turístico e histórico del país, la cual recibe el nombre en 1852 en honor del General Atanasio Girardot”, según comentó Armando García Yepes, historiador del municipio. (sic)

La mayor muestra de su diversidad está conformada por una infinidad de bienes y manifestaciones de interés cultural como lo son el Reinado Nacional del Turismo, la Plaza de Mercado, la del tren y el puente férreo Olaya Herrera -inaugurado el 1 de enero de 1930 a través de la firma inglesa Armstrong Wilbur Company, sobre el río Magdalena que sin duda marcó la historia y el progreso de la ‘Ciudad de las Acacias’. Pero, ¿dicho monumento adquirirá mayor valor simbólico entre sus habitantes con el pasar de los años o sencillamente quedará en el recuerdo?

A pesar de la importancia de este medio de transporte, el tren y la vía férrea considerados Monumentos Nacionales en la actualidad no tienen uso, debido a la falta de gestión o desinterés por parte de los mandatarios del municipio y a la aparición de nuevas vías de comunicación. Tal como afirmó Fabio Vásquez, Coordinador de Programas Especiales, “cuando se inaugura el puente vehicular Mariano Ospina Pérez comienza el ferrocarril a acabarse, pues tuvo menos demanda en términos de pasajeros y mercancías” (sic).

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Fabio Vásquez, Coordinador de Programas Especiales de la Administración Municipal

Con la formulación de la ley 21 de 1988, en el Gobierno de Belisario Betancur y por los factores mencionados se generó el cierre parcial del ferrocarril, lo que derivó en que su personal conformará sindicatos u organizaciones para representar ante unidades nacionales, departamentales y municipales sus derechos como jubilados, según mencionó Víctor Salamanca, representante Legal de la Asociación de Pensionados Ferroviarios (ASOTRAPEN): “Existen 32 organizaciones, cinco de ellas son de Girardot en las cuales están afiliados aproximadamente 400 pensionados del sector Tocaima-Girardot” (sic).

Pese a los esfuerzos y acciones populares que hemos hecho para reactivar este medio de transporte, parte de la población no consideramos viable su restauración”, aseveró Carlos Melo, habitante del municipio. No obstante, en la actualidad se adelanta un proyecto para la recuperación del mismo denominado “Plan de Manejo y Protección del Corredor Férreo, tramo Girardot-Pubenza”, en el que se trabaja mancomunadamente con el Ministerio de Cultura, la Gobernación de Cundinamarca, la Alcaldía de Girardot y la Asociación Cundinamarquesa de Ingenieros.

El Plan Especial de Protección, también conocido como ‘PEMP’, aprobado por el decreto 763 de 1998, a decir de José Melko Jiménez, supervisor técnico de la iniciativa, es “un programa que se desarrolla en dos fases: La primera es el diagnóstico con estudios preliminares guiados por las metodologías directas del Ministerio de Cultura como el ordenamiento territorial y el plan parcial de desarrollo; la segunda es la formulación que es la que se ejecuta desde abril del presente año” (sic).

En palabras de Gonzalo Buendía, arquitecto e integrante de la Asociación de ingenieros, “el estudio reglamentado por la Resolución No. 0800 del 31 de julio de 2009 no se trata de una reconstrucción, puesto que después de años de uso no pueden existir partes originales de una carrilera, se trata entonces de su rehabilitación para trenes ligeros desde los talleres de ferrocarril en Flandes hasta la estación de Pubenza” (sic).

Isabel Joel Cabezas, licenciada en Pedagogía Administrativa y habitante de Girardot, opinó que “el reactivar el tren es cuestión de tiempo y gestión de los gobiernos; por lo tanto, el proyecto no se visualizará pronto debido a la falta de presupuesto, desinterés de la comunidad y algunos funcionarios”. Ante lo que David Moncada, poblador de la ciudad, recalcó: “Cualquier forma en que se desarrolle turismo para brindar atractivos dentro de las zonas urbanas va a favorecer el comercio en general y mejorar la visión del ciudadano” (sic).

La propuesta se divide en doce tramos, entre urbanos y rurales, efectuable con un presupuesto aproximadamente de cuatro mil millones con un indicador por kilometro de 247 millones” como manifestó Rodolfo Rodríguez, conferenciante de la Asociación Cundinamarquesa de Ingenieros. Sin embargo, al dar a conocer estas cifras mediante las diez socializaciones en las áreas de influencia, barrios con mayor demanda comercial, Facebook y foros se han detectado puntos de vista contrapuestos.

Este patrimonio cultural es algo que se debe preservar para futuras generaciones, “no considerarlo simplemente como algo pasivo que sirve para la contemplación, sino como un recurso dinámico que podemos usar, de múltiples maneras” (sic), según anotó Armando Campos Sánchez, pensionado ferroviario, bienes como estos tienen sentido siempre y cuando tengan un uso contemporáneo. Se espera que su funcionamiento se reactive algún día y de ese modo sea más fácil el transporte turístico entre los municipios aledaños.

Por:  Yedni Paola Velásquez Triana – Laura Espinosa Forero – Íngrid Vanegas

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