Ecofeminismo: mujeres tejiendo la vida

Por Piedad Dimas Sánchez

Ecofeminismo es un término utilizado iniciativamente por Francoise d’Eaubonne en 1984 para describir el potencial de la mujer en aras de realizar una revolución ecológica (d’Eaubonne p. 254), en la que se reconoce y prima el valor de la vida, y en la que lo humano es interpretado en términos de relaciones, como apertura y convivencia, “lo fundamental del existir humano ya no es la uniformidad sino la alteridad, la diferencia, que es resignificada como un valor positivo. Se crítica la atribución de ideales humanos a la naturaleza, y se promueve el reconocimiento de la diversidad e irreductibilidad de lo natural” (Shiva, 2014, p. 61). En este sentido, el ecofeminismo propone  una nueva noción de existencia como convivencia, en la que la humanidad reconozca y valore lo que ella tiene de natural. 

     El ecofeminismo trata de la conexión y la integración de la teoría y la práctica. Reafirma el valor y la integridad particulares de cada ente vivo. Nosotras pensamos que debe considerarse la perca junto con la necesidad de agua de una comunidad, la marsopa junto con el deseo de comer atún, y las criaturas sobre las cuales puede caer, junto con el Skylab. Somos un movimiento que se identifica con la mujer y creemos que estamos llamadas a cumplir una tarea especial en estos tiempos amenazados. Pensamos que la devastación de la Tierra y de los seres que la pueblan por obra de las huestes empresariales y la amenaza de aniquilación nuclear por obra de las huestes militares son preocupaciones feministas. Son manifestaciones de la misma mentalidad masculinista que pretendía negarnos el derecho a nuestro cuerpo y a nuestra sexualidad y que se apoya  en múltiples sistemas de dominación y de poder estatal para imponerse.  

      Cada vez que la mujer han actuado, dondequiera que fuere, contra la destrucción ecológica y/o la amenaza de aniquilación nuclear, de inmediato han percibido la conexión entre la violencia patriarcal contra la mujer, contra los demás pueblos y contra la naturaleza y han comprendido que desafiar el patriarcado  actual es un acto de lealtad hacia las generaciones futuras y hacia la vida, y hacia el propio planeta. Nosotras poseemos una profunda y particular comprensión de este hecho, tanto por nuestra naturaleza como por nuestra experiencia en nuestra calidad de mujeres (King en Mies y Shiva, 2014, p. 61).  

El movimiento ecofeminista reconoce que la explotación de la naturaleza ha ido de  la mano con el abuso de la mujer, en la que se ha visto que en la carrera loca hacia el progreso, promovido por el patriarcado occidental, ellas han sido las grandes perdedoras; por eso, desde el ecofeminismo se promueven lógicas más vinculantes para la comprensión de la situación de la mujer y de la naturaleza; que de un lado cuestionan las negativas consecuencias del patriarcado capitalista y su ciencia bélica  sobre los ecosistemas, y por el otro, reconoce que “la liberación de la mujer no podrá alcanzarse aisladamente, sino sólo como parte de una lucha más amplia por la conservación de la vida en el planeta” (op.cit. p. 64).  

Con el ecofeminismo surge también la necesidad de deconstruir las categorías que el patriarcado ha asociado con lo femenino; a través de la cuales ha garantizado su dominio sobre ellas y sobre la Tierra. La mujer han demostrado que su aporte al mantenimiento de la vida va más allá del espacio doméstico; la historia  cuenta de que parte de la producción para la subsistencia de la humanidad ha dependido de ellas: fueron ellas quienes descubrieron la agricultura y en muchas ocasiones se han ocupado de mantener la productividad en los terrenos comunales,  han organizado la vida comunitaria, generado movimientos sociales de resistencia y aprendido a curar sus heridas desde su cotidianidad; del mismo modo, que han sido capaces de desafiar el orden patriarcal sin generar violencia. 

El ecofeminismo aporta una nueva forma de alumbrar el mundo al proponer una visión más compleja y diversa como alternativa al modelo unilineal, dicotómico, fragmentado y mecanicista planteado por la ciencia tradicional. La propuesta epistemológica del ecofeminismo parte de reconocer que todos los seres vivos, hacen parte de una extensa red de relaciones extendida por toda la Tierra; se trata de una comprensión biocéntrica del mundo que valora la vida y toda su diversidad; pero que reconoce también que vida y aprendizaje hacen parte del mismo proceso; por lo que propone caminos alternativos para la ciencia, pues, el proceso de conocimiento de la naturaleza no debe implicar distancia y control sino empatía y respeto por el resto de los seres vivos y por la misma Tierra. De acuerdo con Th. Berman:

     La clave para alcanzar la liberación, tanto para la mujer como para la comunidad de la Tierra en general, consiste en desmantelar con sus cimientos el patriarcado y el androcentrismo, terminando con toda forma de dominación, en especial, con el control sobre la mujer y sobre el mundo no humano. Para hacerlo trata de afirmar el valor intrínseco de toda la naturaleza, a la vez que revaloriza la cultura de la mujer y sus prácticas. (En Boff y Hathaway, 2014, p. 104.).

Ahora bien, la propuesta epistemológica del ecofeminismo va acompañada de una postura ética que sacraliza la Tierra y toda la bioviversidad que alberga. Es la diversidad lo más sagrado por cuanto constituye “una red de relaciones que garantiza el equilibrio y la sostenibilidad. A gran escala esto incluye una relación entre los planetas y las especies vegetales, entre la armonía cósmica y la armonía agrícola, tal como se expresa en el  navdanya” (Shiva  p. 23); las mujeres, dice Vandana Shiva: “conservan la semilla y conservan la diversidad, y por consiguiente también conservan el equilibrio y la armonía” (op. cit. p.19).

La mujer, dice Boff, “capta y vivencia la complejidad y la interconexión de lo real por instinto y por una estructuración totalmente singular” (2011, p. 43); y no es que ella esté determinada biológica y mentalmente para este tipo de comprensión, no.  Lo que ocurre es que la mujer de todos los tiempos ha tenido que aprender a enfrentar la destrucción y mantener la vida. “La mujer se ha visto obligada a vivir más cerca de la tierra, del barrio y del huerto, de la casa. Se ha hecho responsable de sus hijos e hijas y por ellos han aprendido a prever el futuro y mantener el abastecimiento de la familia” (Pascual y Herrero, 2010, p. 9); es decir, la mujer ha hecho del cuidado una oportunidad para establecer relaciones con su entorno; pero también, a través de él ha desarrollado habilidades para el mantenimiento de la vida.  

Etiquetas:  Apoyo oficial a la mujer, Cambio de vida humana y natural, Ni una más, Movimientos sociales de identidades

3 comentarios sobre “Ecofeminismo: mujeres tejiendo la vida

  • el 6 diciembre, 2018 a las 11:58 AM
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    Es un artículo que da un aliento a aquellas mujeres que de alguna forma se sienten sometidas. En esta época aunque se crea ya pasó la colonización aún se nota un poco de este ambiente en los hogares; donde la mujer sigue siendo ese objeto que solo sirve para atender al marido y hacer los oficios de la casa. Aún existen los hombres machistas y que bueno que hayan movimientos como este que les enseña a todas aquellas féminas que el sometimiento ya fue, que su trabajo vale, y que merecen tener su propia vida. Mujeres que trabajan para ser cada día mejor.

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  • el 4 diciembre, 2018 a las 8:06 PM
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    Considero que este termino es muy importante puesto que tiene en cuenta el valor de la mujer y la importancia y cuidado del medio ambiente. Además, propone iniciativas y practica los valores como la convivencia, integridad y responsabilidad tanto en la naturaleza como la feminidad, teniendo en cuenta la conexión entre estos dos.

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  • el 4 diciembre, 2018 a las 6:18 PM
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    Es un artículo interesante, pues no sabía que significa el término y es bueno conocer de qué se trata y poder defender la vida en general y a la mujer. En cuanto a los aspectos técnicos en la palabra “caras” del primer párrafo, cuarta línea, quisieron decir “en aras de”, se debe corregir.

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