Concienciación de la comunidad

La problemática de los escombros de construcción

La Dirección de Asistencia Técnica y Medio Ambiente (DATMA) gestiona la capacitación de líderes de las Juntas de Acción Comunal  (JAC) de Girardot, con el fin de reducir los residuos de las construcciones.

Los cursos son ofertados por la Alcaldía a la población girardoteña.
           Foto tomada de la web

Las autoridades ambientales vienen adoptando estrategias que reduzcan la aglomeración  de escombros, los cuales se producen por el incremento de construcciones, generador de diversos problemas puesto que afecta de manera negativa a la salud pública, debido a la proliferación  del ‘caracol gigante africano’:  molusco  invasor que transmite parásitos a los seres humanos al entrar en contacto directo con ellos. Al respecto, Luis Fernando Perdomo Ramírez, director de Asistencia Técnica y Medio Ambiente del DATMA, comentó que ello “se debe al cierre de la escombrera municipal, puesto que no cumplía con los requisitos para su funcionamiento, lo que ha generado complicaciones en el destino de los residuos sólidos” (sic).

El inconveniente de que los girardoteños no tengan una empresa certificada como escombrera ha traído consecuencias en los sectores vía a Nariño, Portachuelo, entre otros. La acumulación de escombros en lotes baldíos está generando contaminación ambiental, visual y una mala imagen de la ciudad más turística de Cundinamarca. Por su parte, Roxana Serrano, administradora del medio ambiente, aseveró que “en Melgar y El Espinal existen lugares especializados en los cuales dichos residuos se pueden transportar hasta estos sitios” (sic).

“La resolución 654 de 2011 expone las medidas que deben tomar las autoridades ambientales para prevenir y controlar el molusco nativo de África”: Luis Fernando Perdomo.

Riesgos ambientales   

Esta problemática presenta dos factores fundamentales: el primero consiste en que años atrás Girardot contaba con una escombrera en la vía a  Nariño, pero fue cerrada por la Corporación Autónoma Regional (CAR), dada la falta de cumplimiento en los requisitos y documentos requeridos para la manipulación de escombros. En segundo lugar, el aumento de construcciones de viviendas y lugares de entretenimiento ha hecho que la falta de compromiso de no arrojar desperdicios sea incontrolable por las entidades correspondientes, en este caso la Policía Eco – Medioambiental y la Secretaría de Salud.

La falta de un lugar en donde depositar los escombros ha generado maltrato animal, daño al medio ambiente y contaminación de las corrientes de aguas, además del desorden y desaseo que se ve en las calles al momento de realizar una construcción, por esta razón la salud también se ve afectada. La DATMA aconseja a la población que primero busquen un lugar adecuado para arrojar los desechos, pues el no hacerlo genera una multa por parte de  la Policía Ambiental.


Imágenes de la recolección de caracoles en diferentes zonas de la localidad.
     Fotos tomadas de la web

Jennifer Oyola, tecnóloga en Gestión Ambiental, afirmó que «se hace el  llamado a la comunidad para que participe de las capacitaciones y, además de ello, el tema  de los escombros en los lotes, que  son el principal hábitat de los moluscos» (sic). El fenómeno representa  una de las principales alteraciones en los ecosistemas que Girardot tiene y, principalmente, la afección de los niños, dada la acción de  dicha plaga; por ello, DATMA ha convocado a la población, por medio de las JAC, a hacer parte de las actividades pedagógicas, pero tan sólo de las 120 juntas asistieron cuatro de ellas.

Al levantar edificaciones o urbanizaciones, se debe tener en cuenta que  no todos los lugares son aptos para la destinación final de los residuos que generan las mismas, puesto que los efectos de contaminación que pueden tener son negativos para la salud de los ciudadanos, hasta llegar al caso de arrastrar plagas que se movilizan dentro de tales desechos sólidos, como  es el caso del caracol grande africano, el cual ha ido creciendo merced al mal manejo que se le da a los remanentes de construcción en la ciudad.

Responsabilidad ciudadana

“La ciudadanía es irresponsable y no tiene el conocimiento de los lugares autorizados para botar los escombros, el medio ambiente no les interesa, eso está claro. Como constructor verifico que la volqueta que trae el material se encargue de trasladar los sobrantes de la obra a en un sitio autorizado” (sic), así lo reveló el constructor David Barrero. Por otra parte, también, se puede  observar  el maltrato animal; en el caso de los vehículos de tracción animal llamados “zorras”,  utilizados para la carga de los residuos, cuyo  peso a veces es superior al que pueden soportar burros o caballos para su rodaje.

De acuerdo con la ley 1259 de 2008, según la cual se instaura la aplicación del comparendo ambiental a los infractores de las normas de aseo  y recolección de escombros, se tiene como objetivo el adecuado manejo de residuos sólidos previendo la afección del medio ambiente y la salud pública, puesto que en Girardot es un problema que ha ido creciendo, dada la falta de cultura ambiental de la ciudadanía. Por consiguiente, las autoridades ambientales han tomado las riendas del asunto para mitigar el fenómeno  y evitar complicaciones.

“A  falta de una escombrera municipal,  Girardot atraviesa deficiencias ambientales” (sic): Luis Fernando Perdomo.

Se han venido recolectado entre 40 y 50 kilos de caracol gigante africano, por cada visita a los barrios Portachuelo, Granada, 10 de Mayo y Obrero. El molusco, también llamado ‘Achatina Fulica’, constituye una amenaza para las personas, debido a que es portador de especies de nematodos -parásitos que se encuentran en sus fibras musculares y  secreciones del animal-,  que puede causar enfermedades como angiostrongiliasis abdominal y la meningoencefalitis eosinofílica, entre otras afecciones, que resultarían fatales para la vida humana.

Es importante que las personas se informen oportunamente de los riesgos y los procedimientos por seguir, en caso de encontrar camadas de dichos caracoles; se recomienda no tocarlos para evitar contacto con su baba tóxica, limpiar periódicamente lotes y zonas propensas para la cría del animal. Se pueden remover con guantes, tapabocas y llevarlos en una bolsa, luego agregar agua con sal  común y enterrarlos: las sugerencias de las autoridades competentes como la CAR y DATMA.

Por:  Sofía Galeano – Aura  Domínguez – Kátherin  Sánchez – Catherine Perdomo

 

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