A ahorrar o si no a pagar

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El 7 de marzo se oficializó la campaña “Apagar paga”, propuesta por la Presidencia de la República, la cual tiene como propósito promover el ahorro de energía eléctrica en Colombia y consistente en que por cada kilovatio consumido en una hora que los colombianos del sector residencial y comercial no usen, recibiremos adicionalmente la deducción del costo de otro.  Aparte de “ahorrarnos” el precio de esa unidad de medida no consumida, nos darán el equivalente a la tarifa de otro como estímulo al usuario.  Pero si nuestro consumo aumenta con respecto a la factura anterior, nos cobrarán el doble por cada flujo eléctrico extra que gastemos. Con esta estrategia se pretende disminuir la consumición como mínimo en un 5%, todos los días, hasta cuando termine el ‘Fenómeno del Niño’.

¿Quién pagará el “incentivo” del ahorro que hagan los colombianos: el Gobierno, las comercializadoras de energía —que son privadas en su gran mayoría—?  o ¿simplemente, será una estrategia con promesas falsas para impulsarnos a que ahorremos sin ningún beneficio económico?

Así las cosas, el pronunciamiento del presidente Juan Manuel Santos,  sobre la crisis energética que vive el país, pone en la palestra de la opinión pública la preocupación de un inminente racionamiento de energía —eufemismo utilizado para no decir apagón—,  como el que ya se vivió en el Gobierno del expresidente César Gaviria, hacia 1992, y que dejó sin electricidad al país en horas de la noche.  En algunas zonas del territorio la situación fue más dramática, debido a que los cortes del fluido eléctrico llegaron a extenderse por periodos hasta de diez horas diarias.

Las posiciones sobre el tema,  que es coyuntural en el país,  pululan desde diversos ámbitos.  Muchas personas suelen preguntarse por qué deben someterse a las condiciones que está imponiendo el Gobierno, si se supone que cada uno paga el llamado Cargo por Confiabilidad (CxC),  que se aproxima o ya rebasó los 16 billones de pesos, en los últimos diez años, y que se les han entregado a los inversionistas en el sector energético para que robusticieran el sistema eléctrico del país y así en temporadas de intenso verano —como la que estamos viviendo— o de emergencia ante algún daño en la infraestructura hidroeléctrica o termoeléctrica, los colombianos no se vieran afectados y gozaran del servicio de electricidad sin ninguna restricción o amenaza de racionamiento.

Es cierto,  todos deberíamos disfrutar el servicio sin estar pensando en que tal vez nos podrían multar o peor aún quitarnos el suministro de energía;  pero la realidad por la que atravesamos es muy distinta y en ella tenemos que ajustarnos a lo instaurado desde el alto gobierno y cumplir o, si no, pagar.  El panorama no es muy alentador y peor cuando poco lo entendemos.  De acuerdo con la opinión de un experto en la materia, “la energía en grandes cantidades no se puede almacenar;  por ello,  cuando se genera se hace de acuerdo con la demanda.  Entonces, entre menos consumo haya,  menos generación hay que hacer y de esta forma los niveles de los embalses no van a bajar tan rápido” (sic),  señaló el ingeniero eléctrico Jorge Portela Herrera.

Sí se está ahorrando

En El Espinal, segunda ciudad del Tolima, entidades públicas como el Instituto Municipal del Deporte y la Recreación de El Espinal (IMDRE),  que tiene a cargo los escenarios deportivos,  controlará el uso y préstamo de tales espacios con la convicción de ayudar a ahorrar energía.  Entretanto,  el estadio Isaías Olivar,  se tiene previsto que en las noches, de las cuatro veces que se presta en el mes, sólo se facilitará en dos oportunidades; mientras en el corregimiento de Chicoral se implementará la medida de que los lunes, martes y domingos no se prestará la cancha sintética,  según aseguró,  Jaime Portela Lozano, director del IMDRE.

La idea de ahorrar en esta época de crisis ha calado en la mente de las personas, tanto así que aparte de ahorrar en el gastode energía eléctrica,  también se está haciendo en el consumo del agua.  “Nosotros reutilizamos el agua que sale de la lavadora para descargar los baños (…), y en cuanto a la energía,  procuramos utilizar menos los ventiladores y desconectar lo que no se esté usando” (sic), expresó  Fabiola Larrota, madre cabeza de familia.  Los elementos de mayor consumo son los que usan la energía para hacer procesos de enfriamiento y calentamiento, tales como la nevera,  aires acondicionados,  estufas eléctricas,  hornos microondas,  calentadores de agua, entre otros.

Podemos apreciar que los colombianos sí están ahorrando: algunos por voluntad y otros por miedo a que tengan que pagar más de lo debido.  En este momento es conveniente subrayar el siguiente interrogante: ¿Quién pagará el “incentivo” del ahorro que hagan los colombianos:  el Gobierno,  las comercializadoras de energía —que son privadas en su gran mayoría— ? o  simplemente,  ¿será una estrategia con promesas falsas para impulsarnos a que ahorremos sin ningún beneficio económico?  Difícilmente,  se puede concebir que empresas comercializadoras privadas, que con antelación han comprado el suministro en la Bolsa de Energía al agente con mejor oferta,  estén dispuestas a dar incentivos que van en detrimento de sus inversiones. Por ello, es importante analizar el pronunciamiento del presidente, el cual tiene al país sumergido en debates técnicos, que pocos entienden y que trascienden al plano político  para así terminar de confundir, aún más, a la opinión pública que es la directamente afectada.

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Por: Winston Espinosa – Mateo Perea 

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